Tras años de prodigar elogios al líder ruso, el presidente Trump cambió bruscamente su postura en medio de una creciente frustración por la falta de avances en el alto al fuego.
Las duras palabras pronunciadas por el presidente Donald Trump en los últimos días sobre el presidente Vladimir Putin marcan una brusca ruptura con la postura sorprendentemente positiva que, durante años, tuvo con el dirigente ruso.
Durante la campaña presidencial de 2016, Trump elogió en repetidas oportunidades a Putin y predijo que ambos forjarían una relación productiva. Cuando Rusia se disponía a invadir Ucrania en 2022, Trump calificó a Putin de “genio” por actuar para apoderarse de grandes extensiones de territorio, aplaudiendo lo que consideraba como tácticas de negociación de línea dura.
“¿No es inteligente? Y va a entrar y será un pacificador”, dijo Trump. Y añadió: “Es un tipo muy inteligente. Lo conozco muy bien”.
Mientras el ejército de Putin masacraba a civiles en un suburbio ucraniano y secuestraba niños ucranianos para llevarlos a Rusia, Trump calificó esas acciones de “terribles”, pero subrayó que “se llevaba muy bien con él”. Putin respondió con sus propios elogios, diciendo que no podía “evitar sentirse feliz por” el continuo apoyo de Trump a una paz negociada favorable a Rusia.
Muchos de los comentarios de Trump sobre Putin han reflejado su enfado por las investigaciones estadounidenses sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016 que dominaron su primer mandato.
“Permítanme decirles que Putin pasó por un infierno conmigo”, dijo en febrero, sentado junto al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en el Despacho Oval.
