Juan Orlando Hernández, Continent Post

Durante mucho tiempo en Latino América se le horado a la virgen, madre de Jesús. Otros adoran a Jehová, el padre de cristo. Pero ninguna religión, cristiana, evangélica o musulmana, es tan viviente y notoria como el servilismo a los presidentes latinoamericanos, quienes por mucho tiempo han gobernado, no como hombres y mujeres, sino como dioses, por encima del bien y el mal. 

Con el apresamiento del expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, y su extradición a Estados Unidos, aparenta ser que ya los presidentes de nuestro continente no serán Dioses, sino unos simples mortales como y usted y yo. ¡Que le digo! la pobreza, la criminalidad y la falta de constitucionalidad democrática de muchos países en América Latina aun sirven como barraras, impidiendo que la mayoría de nuestros gobernantes entren al siglo 21; específicamente al año 2022, donde el internet no borra las memorias de sus leyentes y donde los jóvenes de la nueva américa piensan y actúan distinto a la generación de sus padres. 

¡Que Viva Chávez! ¡Que Viva Fidel! ¡Que Viva Trujillo! Eso ya no se escucha en las calles. El tiempo se encargo de ellos. El mismo les demostró, que ante él, todos somos iguales: no dioses, ni ángeles, o arcángeles, solo simple mortales.